Hoy es el Día de la Mujer.
Cómo si nos hiciera falta otra fecha comercial en el calendario, convierten la conmemoración de que unas personas (conste que pongo personas, sin hacer énfasis en su género) fueron atacadas por exigir sus derechos, en regalar florecitas, hacer actos babosos como el que se echó mi mamá antier con la Márgara (léase la primera dama de este país) llevando harta gente hasta Puebla; arreglar escaparates para que la gente entre al Sanborn's y le compre a su novia, a su mamá o a sus hermanas el disco de "mujeres divinas" o alguna nacada del estilo, o ya de perdis la lleven a merendar al Vips donde le obsequiarán una rosa a la entrada.
No creo, siento, ni quiero que me "festejen". No me parece lógico que me feliciten por el accidente biológico que hizo que naciera yo mujer, como tampoco me gusta que lo hagan por el otro accidente fisiológico que me hizo parir chamacos. Felicítenme cuando logre algo por mí misma, como lo hicieron cuando me recibí, cuando junté mis fierros para un viaje o para cambiar al fin mi carcacha por un carro nuevo. O cuando lograba que el Manny se comportara en algún sitio; o cuando vean mi pasto muy verde y parejito; o cuando me quede de rechupete la comida o entregue el trabajo a tiempo.
Tal vez lo que pasa es que están todos acostumbrados a que yo haga las cosas bien y ya no les llame la atención. Como a Manny, al que como era tan tragón nadie le decía "qué bien comiste", como a los niños ñengos que cuando comen dos cucharadas de sopa los alaban, mientras que él ya llevaba tres platos. No hay que ser, hay que apreciar las cosas y no darlas por hecho, que si no, Manny dejará de comer y se pondrá flaco esmirriado y feo, y yo dejaré de cumplir mis deadlines a ver si me preguntan los clientes como a las niñas aplicadas cuando reprueban: "¿qué te pasó? ¿Tienes problemas?". Y mis asiduos comensales, ¿se procuparán si notan un desmérito en sus sagrados alimentos?
Y sí, diré, tengo el problema de que me congratulan por taradeces en las que nada tuve que ver y no por lo que con tanto trabajo logro, aunque se piensen mis parientes, nunca me he explicado por qué, que me la paso rascándome las destas.
Hoy me invitaron a un festejo del día de la mujer, organizado por nuestro delegado en Coyoacán, el otentote. Iré, cómo no, nada más para ver si agarro el micrófono y les digo lo que en este texto está en color azul, para que se caguen y me digan como mi amigo Pancho de los Fernández de Asturias: "Ay, Lore, qué rara eres"
A lo que yo respondo, tan mona: "Gracias".
Por fa. (nunca les pido nada no sean gachos) Dejen su opinión y respondan la encuesta que va directo a la O.N.U.
Siempre
lunes, 8 de marzo de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
Debo estar orate
Si es que yo debo estar loca.
Cuando no tengo trabajo me ando jalando los pelos y me pongo a hacer otras cosas que son parte del catálogo de mis monerías: pinta aquí, pinta allá; hornéate unos bollos o un pastel...hazte un capitulito, desentilicha la casa, pon algo de impermeabilizante, siembra algunas flores, enséñale palabrotas a los loros. Ya casi, porque en casi se quedó, aprendo a tejer a gancho. Y ahora que llevo dos semanas con trabajo constante veo aquel lienzo sin proyecto, aquel molde sin masa y la mesa que prometí pintar para mi casi octogenaria madrecita y me desespero: "a ver cuándo me doy tiempo de hacer todo esto". O sea, que si no tengo malo y si tengo pues también. No hay forma de darme gusto según piensa el marido. Debe ser mi hiperactividad en su froma adulta.
Pero yo sí me doy gustos y gustazos. Me fui a la fiesta de Hilda, mi confidente de secundaria, y me lo pasé en grande. Canté, reí y gocé. La música era un trío de cuatro (beleive it or not) que cantaba los consabidos boleros de los cuales sólo me sé algunos estribillos; no eran afectos a esa música mis papás, eran más bien de la cosa del swing y el boogie woogie. Pero uno de los integrantes, el único que no calificaba para el ancianato municipal, nos hizo el favor de tocar otra música más adecuada a la edad de la concurrencia. Yo pa pronto me aventé con alguna ranchera en la mesa (Paloma negra, Lore la Grande) y algún rock and roll al micrófono. Y me sentí bien, no porque cante bonito, aclaro, sino porque esa soy yo: Lore la animosa, la alegre, la parrandera y vacilona. La que no fruncía el ceño, la que cantaba y bailaba siempre, la que inventaba los planes, a la primera que invitaban.
Entonces, a la noche ya en mi cama en esos momentos que ya no son de vigilia pero que aún no son de sueño, me traumé. Mientras el clan de scouts se desvelaba en mi jardín yo me desvelaba y, como no hay manera de darme gusto, pues, me preguntaba "¿quién me ha robado el mes de abril?".
Esta no soy yo. ¡Sáquenmen de aquí! ¡Auxiliénmen! Y por la mañana acudí a cortarme ocho kilos de greñas (dejando viva mi trencita lateral, of course) en un afán regresivo, progresivo o simplemente de cambio, no lo sé; y por la tarde cogí una de las guitarras que duermen el sueño de los justos en esta casa, junto con mi café y mi 43 (licor, porque pistolas no hay de tal calibre), para descubrir que las uñas de señora no van con ella.
Así que mi estado de ánimo está como el clima: veleidoso. Miércoles y jueves lluvia y heladera; viernes y sábado solazo y calorsito. Por eso es hombre el clima, porque es veleidoso y por eso en algunos lugares dicen "el tiempo" para referirse a él, porque es relativo.
Y para colmo, mi pueblo secuestrado por medidas de seguridad porque a delegado se le ocurrió, en el marco de SUS celebraciones del bicentenario (harta estoy de la palabrita), invitar al Evo Morales y traer para el acto hartos camiones de borregos, cerrar calles y hacer un escándalo de discursos, arengas y chirimías todo el día.
Sabiduría de la relatividad: Si Einstein hubiera vivido aquí no le hubiera tomado tanto trabajo descubrir eso de que el tiempo es relativo.
Mantra de la semana: Debo ser yo, debo ser yo, debo ser yo..... aunque deba estar loca.
Cuando no tengo trabajo me ando jalando los pelos y me pongo a hacer otras cosas que son parte del catálogo de mis monerías: pinta aquí, pinta allá; hornéate unos bollos o un pastel...hazte un capitulito, desentilicha la casa, pon algo de impermeabilizante, siembra algunas flores, enséñale palabrotas a los loros. Ya casi, porque en casi se quedó, aprendo a tejer a gancho. Y ahora que llevo dos semanas con trabajo constante veo aquel lienzo sin proyecto, aquel molde sin masa y la mesa que prometí pintar para mi casi octogenaria madrecita y me desespero: "a ver cuándo me doy tiempo de hacer todo esto". O sea, que si no tengo malo y si tengo pues también. No hay forma de darme gusto según piensa el marido. Debe ser mi hiperactividad en su froma adulta.
Pero yo sí me doy gustos y gustazos. Me fui a la fiesta de Hilda, mi confidente de secundaria, y me lo pasé en grande. Canté, reí y gocé. La música era un trío de cuatro (beleive it or not) que cantaba los consabidos boleros de los cuales sólo me sé algunos estribillos; no eran afectos a esa música mis papás, eran más bien de la cosa del swing y el boogie woogie. Pero uno de los integrantes, el único que no calificaba para el ancianato municipal, nos hizo el favor de tocar otra música más adecuada a la edad de la concurrencia. Yo pa pronto me aventé con alguna ranchera en la mesa (Paloma negra, Lore la Grande) y algún rock and roll al micrófono. Y me sentí bien, no porque cante bonito, aclaro, sino porque esa soy yo: Lore la animosa, la alegre, la parrandera y vacilona. La que no fruncía el ceño, la que cantaba y bailaba siempre, la que inventaba los planes, a la primera que invitaban.
Entonces, a la noche ya en mi cama en esos momentos que ya no son de vigilia pero que aún no son de sueño, me traumé. Mientras el clan de scouts se desvelaba en mi jardín yo me desvelaba y, como no hay manera de darme gusto, pues, me preguntaba "¿quién me ha robado el mes de abril?".
Esta no soy yo. ¡Sáquenmen de aquí! ¡Auxiliénmen! Y por la mañana acudí a cortarme ocho kilos de greñas (dejando viva mi trencita lateral, of course) en un afán regresivo, progresivo o simplemente de cambio, no lo sé; y por la tarde cogí una de las guitarras que duermen el sueño de los justos en esta casa, junto con mi café y mi 43 (licor, porque pistolas no hay de tal calibre), para descubrir que las uñas de señora no van con ella.
Así que mi estado de ánimo está como el clima: veleidoso. Miércoles y jueves lluvia y heladera; viernes y sábado solazo y calorsito. Por eso es hombre el clima, porque es veleidoso y por eso en algunos lugares dicen "el tiempo" para referirse a él, porque es relativo.
Y para colmo, mi pueblo secuestrado por medidas de seguridad porque a delegado se le ocurrió, en el marco de SUS celebraciones del bicentenario (harta estoy de la palabrita), invitar al Evo Morales y traer para el acto hartos camiones de borregos, cerrar calles y hacer un escándalo de discursos, arengas y chirimías todo el día.
Sabiduría de la relatividad: Si Einstein hubiera vivido aquí no le hubiera tomado tanto trabajo descubrir eso de que el tiempo es relativo.
Mantra de la semana: Debo ser yo, debo ser yo, debo ser yo..... aunque deba estar loca.
domingo, 7 de febrero de 2010
¡Qué feliz!
Pues sí, qué feliz hoy me siento yo, y no precisamente como dice la canción "después de hacer una buena acción" sino en un plan más egoísta: por recibir buenas acciones de la vidorria.
Tras de cuatro días de lluvia incesante, de esa que parece mojabobos pero que con tantas horas de caer acumuló y acumuló, el sol salió a todo lo que da. En esta casa de locos el único estropicio fue una humedadsita en un muro, pero en esta ciudad de más locos y en varias zonas del país de locos multiplicados hubo inundaciones. Para mi sembradío y para los parches del pasto fue bueno, creo yo, aunque reconozco que me quedé bastante encerrada esos días. Lo bueno: pinté e hice monerías; lo malo: no me oreé. Mi casa aún sigue helada, será por grande, será que la fachada de atrás pega al norte.... bien buscaba mi padre, del que saqué lo sabio, casas oriente-poniente.
Más feliz porque el sábado, tras de meses de planear y anhelar, me reuní con mi primo-hermano Humberto y su súper familia. ¡¡No lo veía hace treinta y cinco años!! Dadas las lejanías -viven en Hermosillo a megamil kilómetros de mi pueblo- nos quedamos de ver en una ciudad mucho más pacá. Todo fue alegría y se nus unió la Cecilia, prima adorada, desde tierras Michoacanas, con sus plebes. pa que vea el marido que los Salmones somos bellos y vamos más allá de sus ansias pesqueriles. Además, el día 5 cumplimos él y yo hartos años juntos, hasta gusto da. Claro que una los ama mucho a los cónyugesitos, pero ya en plan 24/7 es difícil, ¿eh?, que conste en la historia.
Trabajo URGENTE: Que me llama uno de mis mecenas para darme un trabajo que alguien le pedía de manera urgente, para ayer, instantánea e inmediata. Lo acepté a pesar de ser overnight (la falta de trabajo es la madre de algunas psicosis) y me ataqué de risa cuando vi el tema: ¡¡¡tratamiento farmacológico de la eyaculación precoz!!!! ¡Con razón le urgía! Yo, que soy tan mona, lo hice pues ipsofáctamente, no se fuera a suicidar el urgido y desesperado cliente.
Ocio: Que me pinto un cuadrito; que me hice unas fundas para mis almohadas; estoy haciendo tomates deshidratados y comida para ver esa cosa que es el Súper Bowl y que, viviendo una con tres monstruos de viril tontosterona tiene que ver y hasta gritar "¡fumble!". "¡completo!" y demás gritos apasionados y rugidores a coro.
Sabiduría de la quincena (para conservar la cordura): En tierra de tuertos, el miope es rey. Esto para ver si me acabo de adaptar a las gafas, que me echan cardillo con las luces de los autos en la noche. Y eso que compré antirreflejantes, mejor hubiera pedido lentes antiderrapantes, vaya a darme un chingolpazo.
Que se lo pique la inflación y la cuesta de enero que ya pasó (falta la de febrero que, dicen, es peor)
Tras de cuatro días de lluvia incesante, de esa que parece mojabobos pero que con tantas horas de caer acumuló y acumuló, el sol salió a todo lo que da. En esta casa de locos el único estropicio fue una humedadsita en un muro, pero en esta ciudad de más locos y en varias zonas del país de locos multiplicados hubo inundaciones. Para mi sembradío y para los parches del pasto fue bueno, creo yo, aunque reconozco que me quedé bastante encerrada esos días. Lo bueno: pinté e hice monerías; lo malo: no me oreé. Mi casa aún sigue helada, será por grande, será que la fachada de atrás pega al norte.... bien buscaba mi padre, del que saqué lo sabio, casas oriente-poniente.
Más feliz porque el sábado, tras de meses de planear y anhelar, me reuní con mi primo-hermano Humberto y su súper familia. ¡¡No lo veía hace treinta y cinco años!! Dadas las lejanías -viven en Hermosillo a megamil kilómetros de mi pueblo- nos quedamos de ver en una ciudad mucho más pacá. Todo fue alegría y se nus unió la Cecilia, prima adorada, desde tierras Michoacanas, con sus plebes. pa que vea el marido que los Salmones somos bellos y vamos más allá de sus ansias pesqueriles. Además, el día 5 cumplimos él y yo hartos años juntos, hasta gusto da. Claro que una los ama mucho a los cónyugesitos, pero ya en plan 24/7 es difícil, ¿eh?, que conste en la historia.
Trabajo URGENTE: Que me llama uno de mis mecenas para darme un trabajo que alguien le pedía de manera urgente, para ayer, instantánea e inmediata. Lo acepté a pesar de ser overnight (la falta de trabajo es la madre de algunas psicosis) y me ataqué de risa cuando vi el tema: ¡¡¡tratamiento farmacológico de la eyaculación precoz!!!! ¡Con razón le urgía! Yo, que soy tan mona, lo hice pues ipsofáctamente, no se fuera a suicidar el urgido y desesperado cliente.
Ocio: Que me pinto un cuadrito; que me hice unas fundas para mis almohadas; estoy haciendo tomates deshidratados y comida para ver esa cosa que es el Súper Bowl y que, viviendo una con tres monstruos de viril tontosterona tiene que ver y hasta gritar "¡fumble!". "¡completo!" y demás gritos apasionados y rugidores a coro.
Sabiduría de la quincena (para conservar la cordura): En tierra de tuertos, el miope es rey. Esto para ver si me acabo de adaptar a las gafas, que me echan cardillo con las luces de los autos en la noche. Y eso que compré antirreflejantes, mejor hubiera pedido lentes antiderrapantes, vaya a darme un chingolpazo.
Que se lo pique la inflación y la cuesta de enero que ya pasó (falta la de febrero que, dicen, es peor)
lunes, 25 de enero de 2010
Enojos y Gran descubrimiento
Enojos. Dícese de encabronamientos, enfados y rabias en general excluyendo la hidrofobia como patología. Me siento enojada, para donde volteo veo razones para enojarme más. Pura caca. Buscaré en el vademécum a ver si aparte de antidepresivos, ansiolíticos y demás drogas apendejantes hay algún anticabreo de administración oral porque lo último que apetece es una pinchaculina o inyección. Creo que sería mejor que manden trabajo, antes de que arroje a alguien por la ventana o lo que es peor, los mande a Veracruz.
Al fin terminó el invierno, que este año duró casi cuatro semanas. Es mucho para estos lares. Ahora lo que procede es prepararse para mejores climas:
1. Preparar la tierra para la siembra del dos de febrero. es tradición cuyo origen ignoro ese día arreglar jardín, poner tierra, plantas y sembrar semillas. Yo pondré este año mis consabidos tomates que todo mundo vilipendia en esta casa diciendo que las plantas son feas, pero bien que se los zampan cuando salen. Los pondré en orillas poco visibles, no worry.
2. Ponerse la ropa de calor, siempre y cuando aún nos quede. Si no, pues hacer dieta, ejercicio, o resignarse y adquirirla en tallas más grandes.
3. Retacar las cobijotas, colchas gruesas y chamarrotas en el clóset previa lavada.
4. Y el más importante, salir más.
5. Asolearse un poco las piernas que para estas alturas tienen una tonalidad blanco azulado nada sana y bastante cadavérica que puede asustar a los niños por la calle y ya no digamos en la playa o piscina.
Podemos a su vez, los más vagatranes, ir planeando las vacaciones que siguen, o sea las de Semana Santa, antes de que todo se retaque y no hallemos cuarto ni en el Hotel Cucaracha. Y los menos vagatranes cruzando los dedos para que caiga trabajo (ayudarme en eso, por favor, jamás sobran las cruzadas de dedos).
También son estas fechas propicias para tachar los propósitos del año nuevo, los que los hicieron, porque ya se notó que no harán nada de eso.
Gran descubrimiento: ¡El perro de San Roque sí tiene rabo! Tras de exahustiva documentación e investigación en el Vaticano llegué a esa conclusión. Además es un chuchote tipo borrego flaco que haciendo gala de la fidelidad canina acompañaba al Santo Varón en sus peregrinaciones a los lugares santos. Ya os haré llegar la foto de la época. ¿Por qué no lo canonizarán?
Mantra de la quincena: Que el chucho de San Roque me proteja.
Consejo de la quincena (muy sabio como siempre): El que corre en la escalera se le sume la mollera.
Al fin terminó el invierno, que este año duró casi cuatro semanas. Es mucho para estos lares. Ahora lo que procede es prepararse para mejores climas:
1. Preparar la tierra para la siembra del dos de febrero. es tradición cuyo origen ignoro ese día arreglar jardín, poner tierra, plantas y sembrar semillas. Yo pondré este año mis consabidos tomates que todo mundo vilipendia en esta casa diciendo que las plantas son feas, pero bien que se los zampan cuando salen. Los pondré en orillas poco visibles, no worry.
2. Ponerse la ropa de calor, siempre y cuando aún nos quede. Si no, pues hacer dieta, ejercicio, o resignarse y adquirirla en tallas más grandes.
3. Retacar las cobijotas, colchas gruesas y chamarrotas en el clóset previa lavada.
4. Y el más importante, salir más.
5. Asolearse un poco las piernas que para estas alturas tienen una tonalidad blanco azulado nada sana y bastante cadavérica que puede asustar a los niños por la calle y ya no digamos en la playa o piscina.
Podemos a su vez, los más vagatranes, ir planeando las vacaciones que siguen, o sea las de Semana Santa, antes de que todo se retaque y no hallemos cuarto ni en el Hotel Cucaracha. Y los menos vagatranes cruzando los dedos para que caiga trabajo (ayudarme en eso, por favor, jamás sobran las cruzadas de dedos).
También son estas fechas propicias para tachar los propósitos del año nuevo, los que los hicieron, porque ya se notó que no harán nada de eso.
Gran descubrimiento: ¡El perro de San Roque sí tiene rabo! Tras de exahustiva documentación e investigación en el Vaticano llegué a esa conclusión. Además es un chuchote tipo borrego flaco que haciendo gala de la fidelidad canina acompañaba al Santo Varón en sus peregrinaciones a los lugares santos. Ya os haré llegar la foto de la época. ¿Por qué no lo canonizarán?
Mantra de la quincena: Que el chucho de San Roque me proteja.
Consejo de la quincena (muy sabio como siempre): El que corre en la escalera se le sume la mollera.
domingo, 10 de enero de 2010
Mal de ojo
¡Ah Jijo!
¡Y yo que pensé que en Texas hacía frío! En esta nuestra ciudad y en casi todo el país el enfriamiento global (calientamiento mis calzones) se ha dejado sentir con gran enjundia. He y hemos, todos, sacado ropa que no nos poníamos desde la última glaciación. Yo al menos, con gorro tejido, bufanda y una chamarra de piel con forro borregoso que compré alguna vez que en tierras lejanas me nevó y que pensé jamás usar aquí. Yo, que soy de camisetitas sin mangas; yo que siempre fui regañada por mi abuelita por salir tan "en cuerpo"; yo que siempre andaba descalza, parezco ahora un esquimal perdido en busca de algún mamut para quitarle la piel.
El año lleva diez días y sólo vi el sol, tímido y en forma de resolana tibia, media hora hoy.
Incluso traté de hacer las cabañuelas pero nadie me las va a creer si digo que en julio y agosto estaremos congeladosy sin sol, solamente me creerán la parte de la lluvia.
Mal de ojo: Tras de toda mi vida haber sido famosa por tener una súper visión de súper héroe, de ser la que veía el letrero del autobús ocho calles antes y distinguía de qué color tenía los ojos la mosca que se paraba en la copa de un pino, comencé con mal de ojo. Todo empezó porque sentía a veces una mini molestia, como si tuviera una fibra de algodón que me estorbaba en el ojo izquierdo y me ponía colirio. Luego me di cuenta de que en España no leía con claridad los letreros de los nombres de los pueblos en la carretera a lo lejos, y entendía groserías lo cual era muy divertido para mí pero preocupante para mi salud visual. Me comenzó a pasar en carreteras mexicanas y nos preocupamos más porque como quiera están en mi idioma, pensaba yo.
Total: el análisis y estudio del ojólogo arrojó que tengo miopía en el ojo izquierdo, de menos uno, lo que sea que eso signifique. Tanto leer, trabajar en la pantalla esta, coser, haber hecho mini repellos en las muelas ajenas durante doce años. Tal vez debí quedarme con el hobby del volley-ball en lugar de la lectoescritura, a saber. Ahora a usar gafas, verde militar obviamente. Quería unas como las de la Miss Feldman, la directira de mi primaria, de forma de mariposa con pedrería pero creo que no las hacen desde 1964. Si alguien tiene unas en el cajón de la abuela, las heredaría yo feliz, gracias.
Es horrible perder los súper poderes. He perdido mi vista de águila para siempre. ¿Qué seguirá?
Así comenzó el año, congelada y medio tuerta. Pueden llamarme Casimira alias la Venadita, que no me ofenderé, y he de mudarme al noveno B.
¡Y yo que pensé que en Texas hacía frío! En esta nuestra ciudad y en casi todo el país el enfriamiento global (calientamiento mis calzones) se ha dejado sentir con gran enjundia. He y hemos, todos, sacado ropa que no nos poníamos desde la última glaciación. Yo al menos, con gorro tejido, bufanda y una chamarra de piel con forro borregoso que compré alguna vez que en tierras lejanas me nevó y que pensé jamás usar aquí. Yo, que soy de camisetitas sin mangas; yo que siempre fui regañada por mi abuelita por salir tan "en cuerpo"; yo que siempre andaba descalza, parezco ahora un esquimal perdido en busca de algún mamut para quitarle la piel.
El año lleva diez días y sólo vi el sol, tímido y en forma de resolana tibia, media hora hoy.
Incluso traté de hacer las cabañuelas pero nadie me las va a creer si digo que en julio y agosto estaremos congeladosy sin sol, solamente me creerán la parte de la lluvia.
Mal de ojo: Tras de toda mi vida haber sido famosa por tener una súper visión de súper héroe, de ser la que veía el letrero del autobús ocho calles antes y distinguía de qué color tenía los ojos la mosca que se paraba en la copa de un pino, comencé con mal de ojo. Todo empezó porque sentía a veces una mini molestia, como si tuviera una fibra de algodón que me estorbaba en el ojo izquierdo y me ponía colirio. Luego me di cuenta de que en España no leía con claridad los letreros de los nombres de los pueblos en la carretera a lo lejos, y entendía groserías lo cual era muy divertido para mí pero preocupante para mi salud visual. Me comenzó a pasar en carreteras mexicanas y nos preocupamos más porque como quiera están en mi idioma, pensaba yo.
Total: el análisis y estudio del ojólogo arrojó que tengo miopía en el ojo izquierdo, de menos uno, lo que sea que eso signifique. Tanto leer, trabajar en la pantalla esta, coser, haber hecho mini repellos en las muelas ajenas durante doce años. Tal vez debí quedarme con el hobby del volley-ball en lugar de la lectoescritura, a saber. Ahora a usar gafas, verde militar obviamente. Quería unas como las de la Miss Feldman, la directira de mi primaria, de forma de mariposa con pedrería pero creo que no las hacen desde 1964. Si alguien tiene unas en el cajón de la abuela, las heredaría yo feliz, gracias.
Es horrible perder los súper poderes. He perdido mi vista de águila para siempre. ¿Qué seguirá?
Así comenzó el año, congelada y medio tuerta. Pueden llamarme Casimira alias la Venadita, que no me ofenderé, y he de mudarme al noveno B.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
¡Ha pasado la navidad!
Para los que tampoco se dieron mucha cuenta, les aviso que lo pasé genial. ¡¡¡Ha sido de las mejores navidades ever!!!!
La Nochebuena nos agarró en Monterrey, de paso. Nuestra cena fue un buen retacón en el Sirloin Stockade y nuestros besos y abrazos fueron la verdad muy bonitos, sinceros y sin que mediara fecha alguna como condicionante -simplemente se nos pegó la gana.
El frío en Texas estaba que pelaba, sobre todo el primer día y la calefacción del hotel no nos hizo mucha gracia a mi garganta ni a la tos que traía el Diego, que en sus necedades de mocedades no se abriga mucho.
Pero la navidad gringa es rete cotorra, con hartas canciones, luces y baratas de after christmas que convienen al bolsillo. Yo, al menos, las aproveché bien. Es rete chulo hablar pocho y comer hamburguesas gigantes o acudir a los bufettes chinos donde por un buen precio les llenan el tanque a los muchachos. Y San Antonio que me gusta mucho desde aquella vez en que mi tía Márgara me llevó de chamaca y me quedé picada, yo creo, porque siempre vuelvo. Y traer una estación de música Country en el radio e ir cantando muy agustito. Y la carretera que se presta a ir platicando, bromeando e inventando chistes y chismes muy felices todos.
Y volver a casa con ganas de hacer la cena para recibir el año muy alegres. Y ser recibidos por dos perritas que ya se daban por abandonadas.
Y contar las cosas buenas que tenemos, que sentimos y que gozamos para tenerlas siempre presentes, porque pesan más que las malas y hay que atesorarlas y sobre todo notarlas cuando están y no después.
Y hacer del nuevo año un sólo propósito:
SER FELICES: donde estamos, con quienes estamos, como estamos. Intentar mejorar sin amargarnos; sonreir más aunque nos arruguemos; cantar más aunque nos arrojen tomates.
Y decirle a las cosas malas: ¡¡¡SE LO PICAN!!!
Así que: que se lo pique la crisis, que se lo pique el matrimonio gay, que se lo pique Carstens y que se lo pique Telmex.
Feliz Año de Diez!
2010
Para los que tampoco se dieron mucha cuenta, les aviso que lo pasé genial. ¡¡¡Ha sido de las mejores navidades ever!!!!
La Nochebuena nos agarró en Monterrey, de paso. Nuestra cena fue un buen retacón en el Sirloin Stockade y nuestros besos y abrazos fueron la verdad muy bonitos, sinceros y sin que mediara fecha alguna como condicionante -simplemente se nos pegó la gana.
El frío en Texas estaba que pelaba, sobre todo el primer día y la calefacción del hotel no nos hizo mucha gracia a mi garganta ni a la tos que traía el Diego, que en sus necedades de mocedades no se abriga mucho.
Pero la navidad gringa es rete cotorra, con hartas canciones, luces y baratas de after christmas que convienen al bolsillo. Yo, al menos, las aproveché bien. Es rete chulo hablar pocho y comer hamburguesas gigantes o acudir a los bufettes chinos donde por un buen precio les llenan el tanque a los muchachos. Y San Antonio que me gusta mucho desde aquella vez en que mi tía Márgara me llevó de chamaca y me quedé picada, yo creo, porque siempre vuelvo. Y traer una estación de música Country en el radio e ir cantando muy agustito. Y la carretera que se presta a ir platicando, bromeando e inventando chistes y chismes muy felices todos.
Y volver a casa con ganas de hacer la cena para recibir el año muy alegres. Y ser recibidos por dos perritas que ya se daban por abandonadas.
Y contar las cosas buenas que tenemos, que sentimos y que gozamos para tenerlas siempre presentes, porque pesan más que las malas y hay que atesorarlas y sobre todo notarlas cuando están y no después.
Y hacer del nuevo año un sólo propósito:
SER FELICES: donde estamos, con quienes estamos, como estamos. Intentar mejorar sin amargarnos; sonreir más aunque nos arruguemos; cantar más aunque nos arrojen tomates.
Y decirle a las cosas malas: ¡¡¡SE LO PICAN!!!
Así que: que se lo pique la crisis, que se lo pique el matrimonio gay, que se lo pique Carstens y que se lo pique Telmex.
Feliz Año de Diez!
2010
viernes, 4 de diciembre de 2009
Cumpleaños feliz
El mini cooper
La Barbie
Televisión Española
Canal Once T.V.
Y yo.
Somos algunas de las maravillas impresionantes que cumpliremos años juntas. Yo soy más viva que la Barbie, a la que sigo odiando por estar tan buenota y tener tanta ropa; soy más espaciosa y más fuerte que el Mini Cooper; más surtida que TVE; menos cultural que Once TV pero tambipen bastante menos aburrida. Así que lo que nos une no sólo es la fecha de nacimiento sino también las diferencias, porque las diferencias y discrepancias unen más que las similitudes, que llegan a ser aburridas.
No sé qué hacer en este tan significativo aniversario: Marcela me dice que celebre por todo lo alto, que haga ciclo de conferencias, exposiciones, cocteles de honor, cena baile, Te-deum, giras, gran desfile militar, torneo de pesca, novilladas y firmas de autógrafos.
Ya hice una gira por España y salió todo bien, hasta compartí acera en Madrid con Mario (Vargas Llosa, para los que no le hablan de tú) y para fin de mes me voy a otra gira por las chulas fronteras del norte.
Para tanto festejo falta tiempo y tengo una fecha inoportuna: diciembre 16, cuando ya todo mundo está comprometido: unos están anotados en la comida de la empresa, otros en el coctel del club de golf y los más en la posada de la pulquería o de su vecindad. Me lo estoy pensando. Por lo pronto ya agarré un voluntario para una conferencia, solicito más para las películas y otros para la preparación de los brebajes empédicos y los appetizers gourmets. Si alguien se apunta a la novillada pues perfecto, la vaquilla la pongo yo, faltaba más.
Y es que cumplir años es bien padre cuando no lo toma una como que se está haciendo más vieja, cosa que es normalísima y naturalísima per se, sino que vuelve a sentir aquella emoción de cuando era chiquilla y le hace mucha ilusión que la feliciten y que le den su regalito amoroso, ese pequeño detalle, baratito pero dedicado y envuelto, que le recuerda a una que se le quiere.
Un maistro pokemón decía que cuando llega uno a edades provectas hay dos caminos a tomar: el de la amargura y el de la sabiduría. El de la amargura es el del típico ruco que se da de topes y se queja de todo lo que no hizo y se agria todito; el de la sabiduría no significa que seamos como los siete sabios de Grecia, sino que tomemos la vida como al debimos haber tomado siemre, por su día a día, encontrando en ella alegría y cotorreo.
Yo, que soy tan sabia, tomaré ese camino desde hoy.
La Barbie
Televisión Española
Canal Once T.V.
Y yo.
Somos algunas de las maravillas impresionantes que cumpliremos años juntas. Yo soy más viva que la Barbie, a la que sigo odiando por estar tan buenota y tener tanta ropa; soy más espaciosa y más fuerte que el Mini Cooper; más surtida que TVE; menos cultural que Once TV pero tambipen bastante menos aburrida. Así que lo que nos une no sólo es la fecha de nacimiento sino también las diferencias, porque las diferencias y discrepancias unen más que las similitudes, que llegan a ser aburridas.
No sé qué hacer en este tan significativo aniversario: Marcela me dice que celebre por todo lo alto, que haga ciclo de conferencias, exposiciones, cocteles de honor, cena baile, Te-deum, giras, gran desfile militar, torneo de pesca, novilladas y firmas de autógrafos.
Ya hice una gira por España y salió todo bien, hasta compartí acera en Madrid con Mario (Vargas Llosa, para los que no le hablan de tú) y para fin de mes me voy a otra gira por las chulas fronteras del norte.
Para tanto festejo falta tiempo y tengo una fecha inoportuna: diciembre 16, cuando ya todo mundo está comprometido: unos están anotados en la comida de la empresa, otros en el coctel del club de golf y los más en la posada de la pulquería o de su vecindad. Me lo estoy pensando. Por lo pronto ya agarré un voluntario para una conferencia, solicito más para las películas y otros para la preparación de los brebajes empédicos y los appetizers gourmets. Si alguien se apunta a la novillada pues perfecto, la vaquilla la pongo yo, faltaba más.
Y es que cumplir años es bien padre cuando no lo toma una como que se está haciendo más vieja, cosa que es normalísima y naturalísima per se, sino que vuelve a sentir aquella emoción de cuando era chiquilla y le hace mucha ilusión que la feliciten y que le den su regalito amoroso, ese pequeño detalle, baratito pero dedicado y envuelto, que le recuerda a una que se le quiere.
Un maistro pokemón decía que cuando llega uno a edades provectas hay dos caminos a tomar: el de la amargura y el de la sabiduría. El de la amargura es el del típico ruco que se da de topes y se queja de todo lo que no hizo y se agria todito; el de la sabiduría no significa que seamos como los siete sabios de Grecia, sino que tomemos la vida como al debimos haber tomado siemre, por su día a día, encontrando en ella alegría y cotorreo.
Yo, que soy tan sabia, tomaré ese camino desde hoy.
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